{"id":5635,"date":"2025-05-10T12:06:35","date_gmt":"2025-05-10T12:06:35","guid":{"rendered":"https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/es\/?page_id=5635"},"modified":"2025-05-17T02:15:51","modified_gmt":"2025-05-17T02:15:51","slug":"el-cristo-de-la-turbina","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/en\/el-cristo-de-la-turbina\/","title":{"rendered":"El Cristo de la Turbina"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"5635\" class=\"elementor elementor-5635\" data-elementor-post-type=\"page\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0703aed e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"0703aed\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-22b912e elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"22b912e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">El Cristo de la Turbina<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9846c03 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"9846c03\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2ffa84e elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"2ffa84e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1536\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/planchero-y-el-cristo.png\" class=\"attachment-full size-full wp-image-5637\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/planchero-y-el-cristo.png 1536w, https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/planchero-y-el-cristo-300x200.png 300w, https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/planchero-y-el-cristo-1024x683.png 1024w, https:\/\/cuentosdelaturbina.com\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/planchero-y-el-cristo-768x512.png 768w\" sizes=\"(max-width: 1536px) 100vw, 1536px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2cf2a2b e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"2cf2a2b\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ad7aa4c elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"ad7aa4c\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h3>Aquel d\u00eda, como todos los dem\u00e1s, cuando lleg\u00f3 cansado del trabajo en la granja av\u00edcola, mir\u00f3 a los ojos de su mujer, pero ella volvi\u00f3 su vista al suelo con tristeza y movi\u00f3 la cabeza hacia los lados.<\/h3><h3>\u2014Nada\u2014le dijo.<\/h3><h3>M\u00e1s tarde, cuando descubri\u00f3 la vieja imagen de Jesucristo dentro de una gaveta donde almacenaban cosas inservibles, Ram\u00f3n Planchero vio en su mente la felicidad de Escapulario Grillo, su mujer, la noche en que la hab\u00eda ganado lanzando aros a una botella, en la feria de un circo de mala muerte que hab\u00eda acampado en la Pista Negra. Exhib\u00edan un feto con cara de diablo en un frasco de formol, una enana que bailaba desnuda y un ternero con dos cabezas relleno de guata. Ella se emocion\u00f3 tanto con el Cristo de metal al relieve, que al llegar a su casa enseguida lo colg\u00f3 en la pared de la sala. La imagen que perdi\u00f3 los colores con el paso de los a\u00f1os, cuando cay\u00f3 el clavo oxidado donde guindaba, parec\u00eda m\u00e1s bien la imagen de un San L\u00e1zaro leproso que la de Jesucristo. Despu\u00e9s dio tumbos de gaveta en gaveta, porque ella, por respeto, no se atrevi\u00f3 a ponerla en la basura.<\/h3><h3>Como ganaba muy poco Planchero vend\u00eda las guayabas suculentas y los mangos jugosos del patio para sobrevivir. El d\u00eda que vio la imagen del Cristo descascarada, tuvo la idea ingeniosa de utilizarla para un negocio. Us\u00f3 el yeso, que le compr\u00f3 a un enfermero que se lo robaba del hospital Iraola, para hacer una pasta con la que rellen\u00f3 el fondo de la imagen met\u00e1lica y lo dej\u00f3 secar al sol. Repiti\u00f3 el lento proceso muchas veces y cuando ten\u00eda m\u00e1s de diez figuras, las colore\u00f3 con pinturas de aceite multicolores, que hab\u00eda reunido de los conocidos del barrio. Como la primera vez que fundi\u00f3 la imagen le sobr\u00f3 un poco de la mezcla de yeso, hizo unas pelotas, que colore\u00f3 para venderlas por el precio de un peso.<\/h3><h3>Cada d\u00eda, despu\u00e9s de despojarse del olor a pollo insoportable, que tra\u00eda de la granja, pon\u00eda un peri\u00f3dico viejo en la acera con las im\u00e1genes del Cristo de yeso. Tinguaro, uno de los adolescentes malhechores del barrio de la Zona, que pasaba en direcci\u00f3n a la Turbina, vio las pelotas de colores y le pidi\u00f3 una:<\/h3><h3>\u2014La quiero para jugar taco.<\/h3><h3>\u2014Para eso no sirve \u2014le dijo Planchero.<\/h3><h3>Pero Tinguaro no le hizo caso y de todos modos se la compr\u00f3. M\u00e1s tarde \u00e9l volvi\u00f3 con un pu\u00f1ado de polvo de colores mezclado con tierra y esti\u00e9rcol, a\u00fan con hormigas vivas, y le dijo:<\/h3><h3>\u2014Mira lo que pas\u00f3. Esas pelotas tuyas son una mierda, la primera vez que la bate\u00e9, se volvi\u00f3 una boronilla. Me devuelves mi dinero.<\/h3><h3>\u2014Te dije que no serv\u00eda como taco. No te puedo devolver el peso, pero te puedo dar una guayaba \u2014le dijo Planchero, sacando una guayaba verde de una jaba de saco que ten\u00eda en el suelo.<\/h3><h3>Cuando Maco vio a su padre vendiendo sus figuras de yeso coloreadas, le dijo:<\/h3><h3>\u2014Oye, Ram\u00f3n Planchero, \u00bfte dio ahora por competir con los pescaditos de oro de Aureliano Buend\u00eda? \u00bfQui\u00e9n lo dir\u00eda? De due\u00f1o de una lavander\u00eda a vender figuritas con la cara de Frankenstein, hechas de yeso robado.<\/h3><h3>\u2014T\u00fa no sabes, porque t\u00fa te sientas a la mesa a comer todos los d\u00edas y no sabes de d\u00f3nde sale la comida. No nos alcanza con los huevos que me robo de la granja y ni hablar de la miseria que me pagan.<\/h3><h3>Entonces lleg\u00f3 Chispa Venegas, que alcanz\u00f3 a o\u00edr alguna palabra de la conversaci\u00f3n y le dijo:<\/h3><h3>\u2014Me da un Frankenstein \u2014y extendi\u00f3 la mano con un peso.<\/h3><h3>\u2014No es Frankenstein, es Jesucristo \u2014contest\u00f3 Planchero malhumorado.<\/h3><h3>En un descuido de Planchero, Escapulario Grillo se arm\u00f3 de su improvisado molde de la cara de Cristo; derriti\u00f3 las astillas de jab\u00f3n que hab\u00eda acumulado durante meses, en una caja de talco vac\u00eda y rellen\u00f3 el molde con la mezcla. Despu\u00e9s que lo puso al sol por un rato, lo sac\u00f3 del molde y lo coloc\u00f3 en un peri\u00f3dico, al lado de las figuras de yeso de Ram\u00f3n Planchero.<\/h3><h3>\u2014Y ahora viene la otra a competir con los animalitos de caramelo que vende \u00darsula Iguar\u00e1n\u2014dijo Maco cuando la vio.<\/h3><h3>\u2014T\u00fa no te metas, que aqu\u00ed el \u00fanico que no tiene ideas para montar un negocio eres t\u00fa.<\/h3><h3>Entonces lleg\u00f3 Chispa Venegas y le compr\u00f3 el Cristo de jab\u00f3n. Escapulario cre\u00eda que iba a servirle para adoraci\u00f3n a los devotos, pero Chispa lo rompi\u00f3 en varios pedazos y los comparti\u00f3 con sus vecinas de la cuarter\u00eda, que lo usaron para ba\u00f1arse y as\u00ed mitigar la escasez. Escapulario Grillo se dio cuenta del potencial de su negocio y organiz\u00f3 una cuadrilla de negritos del vecindario, que, por una ciruela verde, recog\u00edan de casa en casa las astillas de jab\u00f3n, que ella despu\u00e9s fund\u00eda y vaciaba en una tartarita de hielo, haciendo jabones cuadrados, porque ya se le hab\u00eda hecho imposible arrebatarle a Planchero el monopolio del molde de Jesucristo.<\/h3><h3>El negocio de Escapulario Grillo fue un gran \u00e9xito, apenas daba abasto para satisfacer la demanda, hasta que una de las compradoras protest\u00f3, porque hab\u00eda encontrado un cabello en el jab\u00f3n.<\/h3><h3>\u2014Debe ser un pelo de tu marido \u2014le dijo.<\/h3><h3>\u2014Mi marido es lampi\u00f1o y calvo, el pelo que encontr\u00e9 era hasta rizado. Me devuelves mi dinero.<\/h3><h3>\u2014Te puedo dar una fruta, porque el dinero ya no te lo puedo devolver \u2014le dijo, sacando una de las guayabas verdes de la jaba de Planchero, que la mir\u00f3 con recelo.<\/h3><h3>Entonces ella le dijo a los negritos que no fueran a pedir astillas de jab\u00f3n a casa de Fidelina, porque su marido era un oso, que ten\u00eda pelos hasta en los dientes y le estropeaba su negocio. De todos modos, en lo adelante, se arm\u00f3 de una pinza de cejas y comenz\u00f3 a sacar los pelos que detectaba en la mezcla de jab\u00f3n fundido, usando la lupa de filat\u00e9lico de su hijo Maco.<\/h3><h3>M\u00e1s tarde Planchero tuvo la idea de liar cigarrillos, con una peque\u00f1a m\u00e1quina que invent\u00f3 usando las tablas viejas de una caja de queso crema y un pedazo de lona tomada de la pata de un pantal\u00f3n viejo, que Escapulario hab\u00eda convertido en bermudas. Pero como el suministro de tabaco y de papel seda era insuficiente, se le ocurri\u00f3 hacer picadura usando hojas secas de guayaba, que rociaba con agua azucarada antes de dejarlas al sol. Supli\u00f3 la falta de papel con trozos del papel sedoso de la revista Carta de Espa\u00f1a, que recib\u00eda su hijo.<\/h3><h3>\u2014\u00bfY eso qu\u00e9 cosa es? \u00bfSon cigarros espa\u00f1oles? \u2014pregunt\u00f3 un hombre que se acerc\u00f3 al ver un cigarro con una inscripci\u00f3n que dec\u00eda \u201cLa verbena de la paloma\u201d.<\/h3><h3>\u2014Son cigarros T\u00fapac-Amaru, que son muy buenos.<\/h3><h3>El hombre compr\u00f3 uno, lo encendi\u00f3 y se march\u00f3, dejando tras de s\u00ed un humo negro que ol\u00eda a guayabas quemadas. Ram\u00f3n Planchero continu\u00f3 perfeccionando sus cigarrillos de hoja de guayaba, a pesar de las constantes quejas de Escapulario Grillo, quien encontraba las pocas camisetas que le quedaban, quemadas por las llamas que desprend\u00edan los tabaquitos al encenderse.<\/h3><h3>Un d\u00eda finalmente, cuando Ram\u00f3n Planchero regres\u00f3 del trabajo, su esposa le mostr\u00f3, sin alegr\u00eda en el rostro, el telegrama que hab\u00edan esperado durante cuatro a\u00f1os.<\/h3><h3>Cuando se levant\u00f3 en la ma\u00f1ana, \u00e9l se extra\u00f1\u00f3 de verla sentada en la sala.<\/h3><h3>\u2014No te voy a dejar solo en este paso. \u00a1Voy contigo!<\/h3><h3>Esperaron su turno en la larga cola del Ministerio del Interior.<\/h3><h3>\u2014No es error\u2014les dijo el miliciano\u2014 a su hijo no se le permite salir del pa\u00eds. Ya tiene 15 a\u00f1os y tendr\u00e1 que cumplir con la patria en el servicio militar obligatorio. Ustedes pueden irse para Miami, pero \u00e9l se queda en el pa\u00eds hasta que cumpla 27.<\/h3><h3>\u2014Nos quedamos todos\u2014dijo ella con voz firme.<\/h3>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-eb0016d e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"eb0016d\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Cristo de la Turbina Aquel d\u00eda, como todos los dem\u00e1s, cuando lleg\u00f3 cansado del trabajo en la granja av\u00edcola, mir\u00f3 a los ojos de su mujer, pero ella volvi\u00f3 su vista al suelo con tristeza y movi\u00f3 la cabeza hacia los lados. \u2014Nada\u2014le dijo. 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