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EL UNIVERSO DE LA TURBINA

La Turbina fue un barrio nacido alrededor de un lago, en Ciego de Ávila, Cuba. Su nombre provino de una vieja maquinaria instalada para intentar drenar las aguas que inundaron una antigua mina de balastro. Con el tiempo, alrededor de aquel lago creció una comunidad con sus personajes, sus costumbres, sus secretos y una manera muy particular de contar lo que allí ocurría.

El universo de La Turbina nace de ese lugar y de su memoria, en un territorio literario donde la realidad y la imaginación se confunden. Algunos relatos parten de hechos, personajes o recuerdos que alguna vez existieron; otros nacen de rumores, exageraciones y leyendas repetidas durante años. Todos han sido transformados por la ficción.

Cuentos de la Turbina: Los ahogados nunca mueren y Leyendas de la Turbina: Rumores que nunca mueren son dos libros distintos, unidos por un mismo barrio y por las historias que sobrevivieron a quienes comenzaron a contarlas.

Aunque muchos acontecimientos históricos se mencionan como parte del contexto cronológico, los cuentos no pretenden ser documentos fieles a la realidad ni obras de consulta histórica. La intención no es retratar la verdad, sino construir una atmósfera que se sienta auténtica en su distorsión. A pesar de que algunas historias se narran en primera persona, los temas no son autobiográficos. Cada cuento, como un fragmento de una pieza más grande, invita al lector a explorar un mundo donde lo real y lo ficticio se confunden, creando un espejo distorsionado que refleja tanto el pasado como las inquietudes humanas más universales.

51 respuestas

  1. Mientras los leía, sentí que cada página tenía algo especial que me hacía conectar con la historia y sus emociones. De esos cuentos que terminas de leer, pero que se quedan contigo un ratito más. Gracias por tus letras!

  2. Excelente página, tanto por su contenido como por su exquisito e intuitivo diseño. Felicidades.

  3. Hola Alberto. Mis más sinceras felicitaciones por esta publicación, que no pone en bandeja a tu Macondo de la cubanía. Espero disfrutar mucho leyendo tus cuentos geniales. Un abrazo.

    1. ¡Ah! Que rabia leer esto y encontrar que cometí un error tonto. Quise decir: «Que —nos— pone en bandeja».

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