Ciego de Ávila, ciudad de los portales

La fuente de inspiración para los Cuentos de la Turbina es la ciudad de Ciego de Ávila

Ciego de Ávila es una ciudad cituada en el centro de Cuba, que tenía una población estimada de 152,383 habitantes en 2015. Situada en la región central de la isla, limita al oeste con la provincia de Sancti Spíritus, al este con Camagüey, al sur con el mar Caribe y al norte con el océano Atlántico. El gentilicio de sus habitantes es avileño.

A principios del siglo XVI, cuando los españoles llegaron a Cuba, la zona donde hoy se asienta Ciego de Ávila estaba habitada por grupos aborígenes de diversas culturas. Los primeros asentamientos coloniales se fundaron principalmente en la costa norte de la actual provincia, cerca de Los Buchillones y Cunagua, área que pertenecía a la provincia indígena de Sabaneque. La tribu liderada por el cacique Ornofay residía en el territorio donde se ubica hoy la ciudad.

Conocida como la “Ciudad de los Portales”, Ciego de Ávila debe este sobrenombre a una ordenanza municipal del siglo XIX, que exigía que las nuevas construcciones incluyeran soportales, lo que definió un estilo arquitectónico distintivo y perdurable en el paisaje urbano.

En sus orígenes, el territorio formó parte de la jurisdicción de Sancti Spíritus, ciudad fundada en 1514, y posteriormente de Santa María del Puerto del Príncipe (actual Camagüey), también fundada ese mismo año. La localidad de Ciego de Ávila como tal fue establecida en 1840, con apenas 263 habitantes. En 1877, se convirtió en municipio independiente, separándose administrativamente de Morón, fundada en 1543. Desde la reforma político-administrativa de 1976, Ciego de Ávila es capital de la provincia homónima.

Una de las versiones más aceptadas sobre el origen del nombre sostiene que la ciudad surgió en el hato perteneciente a Jácome de Ávila, donde este fundó una posada que inicialmente fue llamada San Eugenio del Ciego. La palabra ciego hacía referencia a un claro en el bosque —antiguamente escrito con “s”— donde se hallaba la posada. Con el paso del tiempo y el crecimiento del tránsito de viajeros por la isla, aquel punto de descanso fue ampliándose hasta convertirse en caserío, luego pueblo, más tarde ciudad, y finalmente provincia.

La calle Independencia a través de los años

El teatro Iriondo cito en la intersección de las calles Joaquín de Agüero y Maceo

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