La historia de la ciudad Costamar se remonta al paso del conquistador don Pánfilo de Narváez, que por orden de su pariente el gobernador adelantado Diego Velázquez, pasó por la región durante el año 1514 con el fin de explorar las tierras del este de la isla, para fundar nuevos asentamientos de colonos. Los indios de la tribu del cacique Ornofay, que habitaban la zona que hoy ocupa La Turbina, ofrecieron comida y abrigo a la comitiva de don Pánfilo sin saber que poco después sus tropas masacrarían a cientos de indios en Caonao. Don Pánfilo huyó asustado cuando supo que un behíque de la tribu del cacique Tauax lo maldijo a un sufrimiento perpetuo, que sólo cesaría con la muerte. Aprovechó la orden de su compadre, Diego Velázquez, de perseguir al advenedizo Hernán Cortés en México, para tratar de librarse de la maldición del behique; pero tuvo una prueba de que las cosas fueron de mal en peor, cuando la lanza de un soldado enemigo se le clavó en un ojo y perdió la batalla. El encarcelamiento en tierras de Villa Rica, aunque tuerto, lo libró milagrosamente de acabar como huesos hervidos en la cazuela de los mexicas y texocanos, como muchos de sus paisanos.  De regreso a España, don Pánfilo fue nombrado gobernador adelantado de la Florida. En medio de tormentas, amigos y enemigos, se lanzó al norte en busca de oro. Pensaba que el ojo perdido había confundido la maldición del behique, hasta que un ahogado hinchado y tuerto fue avistado en el delta del Mississippi en 1528, era don Pánfilo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *